Editora de moda en Harper Bazar, como fotógrafa de moda es la antítesis de muchos de los más importantes fotógrafos de la época, ya que muchos corrían con una técnica similar, mientras que Deborah trataba de justificar el hecho de que sus figuras aparecieran como adivinanzas en un discurso claramente narrativo, un mensaje mucho más complejo y visceral… Es una fotografía curiosa, que en algunos casos y algunas personas podría parecerles desagradable, un tanto oscuro o quizá sucio o desaliñado, ''cuerpos embriagasdos y desprovistos del juicio de la lógica se entregan vacíos al objetivo de Tuberville''.